La maestra:
Mucha tenía que ser la vocación o quizás la necesidad para ir a parar a tantos pueblos como el que nos ocupa. Yo ya fui a la escuela nueva, un edificio de grandes ventanales, con pupitres de tapas inclinadas de madera, en medio el hueco para el tintero y en el cajón el pizarrín, papel secante las plumillas… la enciclopedia Álvarez; con estufa de serrín en medio del aula para el invierno y leche en polvo y queso americano para fortalecer los huesos; escuela unitaria de chicos y chicas; los sábados por la mañana también clase y los jueves tardes paseo al “coto” lugar en la dehesa donde había un terreno cedido a la escuela por el ayuntamiento, había con una plantación de árboles,-hoy algo parecido al huerto escolar-, amor por el medio ambiente.
Con el paso del tiempo, el descenso de la natalidad y la normativa administrativa hicieron inviable la asignación de maestro-a, la escuela cerró y a los pocos niños que quedaron les asignaron la escuela hogar de Almazán, desarraigo familiar durante la semana, los viernes las familias acudían a recoger a los hijos de vuelta al pueblo para pasar el fin de semana.
Recuerdo haber tenido siempre maestra y no maestro, disponía de una vivienda municipal, bastante cómoda para vivir, se le proporcionaba leña para la cocina económica; hoy en día de la casa solo quedan las paredes exteriores, lástima de espacio desaprovechado.
Era bastante constante la rotación de maestras a lo largo de los diferentes cursos escolares, algunas maestras preferían alojarse en alguna casa particular que previo acuerdo económico se le ofrecía alguna habitación libre; nosotros algún año participamos de esa experiencia, la señorita disponía de una habitación con cama, mesita de trabajo con flexo y una silla, esas eran todas las comodidades ; ¿aseo? En aquella época no existía ni el agua corriente en las casas; eso si, disponía de mucho tiempo para reflexionar, leer , corregir libretas, preparar ejercicios en las largas tardes y noches de invierno; vida muy sacrificada, todos agradecidos por su entrega a la educación , por las condiciones tan difíciles en las que desempeñaba su tarea, el sueldo escaso, sólo cabe recordar lo que decía el refrán popular; a mí me preparó para presentarme al examen de ingreso en Soria tendría 9 ó 10 años, superé la prueba aunque con llanto, un examinador me invitó a abandonar la sala de exámenes, no comprendía que había hecho mal, después me dijeron que era porque vieron que ya había acabado de completar los ejercicios y ese era el motivo, timidillo que era uno y además sin haber pisado antes un instituto…, fue una conjunción de factores poco favorables aunque de resultado final positivo , me quedo con eso y con mi gratitud hacía la maestra.
El alcalde:
Máxima autoridad del pueblo, no sé exactamente cuales eran y son sus funciones dado que Moñux pertenece al municipio de Viana de Duero; el progreso, aunque con retraso, trajo al pueblo el agua corriente, la carretera asfaltada, siempre recuerdo haber dispuesto en casa de electricidad, aún queda bastante por mejorar en el pueblo para conseguir mayor calidad de vida, responsabilidad y ocupación para el alcalde de turno.
El médico:
Hablo de un tiempo concreto , el de mi estancia en el pueblo hasta los diez años; el médico era D. Jesús, vivía en Almazán, se desplazaba en su coche 2 caballos superando todos los desniveles y baches del camino de tierra que daba acceso al pueblo desde la carretera, siempre atento a las necesidades sanitarias de la gente , impecablemente vestido , siempre elegante con sombrero , todos agradecidos por su entrega a la gente.
El vaquero:
Normalmente el pueblo contaba con un vaquero, tenía derecho a casa y a su correspondiente paga, a veces le llegaba la extraordinaria cuando alguna vaca paria y el dueño le agasajaba con algún presente; yo disfrutaba cuando nacía algún nuevo ternero de alguna de nuestras vacas por el placer de comer los calostros, deliciosos.
Si por alguna circunstancia el pueblo se quedaba sin vaquero, entonces los vecinos se turnaban para cuidar el ganado en la dehesa, normalmente se hacían por parejas, recuerdo haber estado ejerciendo la función de zagal junto a mi vecino, el tio Gil, guardo gratos recuerdos de esos momentos. La jornada del cuidado del ganado finalizaba en el momento preciso en que se ponía el sol por el horizonte, esa era la señal para devolver a los animales a sus respectivas casas.
El herrero:
En el espacio que ahora ocupa una caseta de telefónica antes estaba la fragua y junto a ella la casa del vaquero, de ambas ya no quedan ni los cimientos.
La fragua contaba con un gran fuelle, yunque y herramientas necesarias para el oficio; el fuelle al igual que el resto de utensilios desapareció, lástima, porque hubiera sido una buena pieza para un museo etnográfico; al herrero que conocí venia de Nepas y se llamaba Hilario, solventaba el problema de las rejas de las vertederas de los arados y de otros útiles de labranza , por lo menos periódicamente había servicio a domicilio.
El panadero:
Muchas casas del pueblo tenían horno propio donde se cocía el pan y otro tipo de pastas, dulces; todavía se conserva uno original, su estado de conservación es bueno, se puede ver desde la calle; posteriormente venia el panadero de Nepas a vender el pan; grandes hogazas para hacer rebanadas, migas o sopas de ajo.
El cura:
Los toques de campanas anunciaban la llegada del señor cura. Al principio a decir misa los domingos y algunas fiestas de guardar incluidas las patronales por el Pilar, recuerdo algún año celebrando la misa del gallo, también la presencia del cura se hacía necesaria en los bautizos o en momentos más dolorosos, extremaunción, entierros .
El pueblo se fue quedando sin gente, el cura sin feligreses y la iglesia sin vocaciones, … la tormenta perfecta.
El obispo:
La plaza del pueblo se engalanó con un arco de ramas y flores a modo de puerta de bienvenida, el obispo debió venir en coche y a las afueras del pueblo la gente le había preparado un pollino para que subido a su lomo hiciera la entrara triunfal , el motivo de la visita sería , posiblemente , la confirmación de los niños/as .
Tengo curiosidad con el tema de las inmatriculaciones : la iglesia y la ermita, ambos edificios, han estado afectados en épocas recientes por esta normativa, por el principio de “a Dios lo que es de Dios y al pueblo lo que es del pueblo” se debería aclarar este asunto como sucede en otros muchos lugares.
La guardia civil:
De vez en cuando aparecía la pareja por el pueblo montados en sus caballos, charla con el alcalde y a continuar camino; las fiestas en días señalados aunque fuera en época de cosecha se tenían que respetar y … atentos por si venia la guardia civil y te denunciaban si te cogían trabajando.
Los esquiladores:
Entre ovejas, sudor y parásitos propios del ganado hacían su duro trabajo los esquiladores, debían ir a destajo por el ritmo con que esquilaban las ovejas, la gente más joven de la cuadrilla era los encargados de hacer girar la manivela que movía las cuchillas de la máquina de esquilar, un ritmo constante y agotador; posteriormente aparecieron las máquinas eléctricas, un gran adelanto y una inestimable ayuda, los esquiladores tenían muy bien ganado el jornal, desconozco si el trabajo estaba bien remunerado; la lana aún se podía vender a un precio razonable, después con la competencia del mercado y los nuevos tejidos su precio cayó en picado.
Los gitanos:
Durante algunas temporadas y ocasionalmente por unos días, el corral de Carraviana, próximo al pueblo era “ocupado” por familias gitanas integradas por personas de todas las edades, este periodo lo aprovechaban para acercarse hasta el pueblo a pedir a la gente aquello que buenamente les quisieran dar, la gente desconfiaba de sus intenciones y con la primera alerta de algún vecino la gente solía encerrar a las gallinas para alejarlas de posibles “ malas intenciones” de los visitantes; la gente según su propia conciencia les daba aquello que consideraba oportuno, si hacía poco tiempo que se había realizado la matanza del cerdo se les “agasajaba” con las partes menos nobles del animal; la cuadrilla la componían las mujeres gitanas acompañadas de sus churumbeles y venían ataviadas con sus mejores galas, recuerdo alguna de ellas joven, esbelta de porte señorial, con su rostro maquillado donde sobresalía el rojo intenso de los labios , mujer que nada tenía que envidiar a las modelos de Julio Romero de Torres, ni ella ni su grupo errante merecían vivir en esas condiciones, los nuevos desheredados de ahora tampoco se lo merecen, esperemos que el tiempo cambie situaciones tan injustas.
Los quinquelleros:
Eran gente que en ocasiones aparecían por el pueblo cuyo trabajo consistía en arreglar, remachar las calderas de cobre u otros utensilios de metal, se agradecía ver nueva gente por el pueblo.
Los emigrantes:
Muchos de nosotros salimos del pueblo por diversos motivos a diferentes regiones o comunidades , para trabajar, estudiar , a buscarnos la vida cara un futuro mejor, más prometedor, otros antes nos habían precedido en este éxodo.
Un hermano de mi abuela emigró a América del Norte en busca de una vida mejor; regresó a sus orígenes pero de manera ocasional y en estancias cortas, sus descendiente imitaron su ejemplo, y en varias ocasiones, cuando no existía la globalización ni el turismo de masas ni las compañías low cost aéreas, uno de los hijos –aviador- venia, por su profesión, a descargar material a la base americana de Zaragoza, en alguno de sus viajes se desviaba de la ruta aérea para sobrevolar el pueblo dando dos o tres vueltas al castillo en vuelo rasante, todo un acontecimiento y espectáculo, la gente entre incrédula y asustada levantaba la vista para contemplar semejante fenómeno, al cabo de un instante desaparecía el avión con su tripulación y la gente seguía con la trilla en las eras u ocupados en las tareas de la casa. A la mayoría de mis primos americanos les ha ido bien la vida en esas tierras lejanas, es lo mismo que les deseo para todos los emigrantes del mundo ya sean de dentro o de fuera de nuestras fronteras ; todos debemos ser muy sensibles con esta situación , aunque a veces la memoria de algunas personas tiene un recorrido muy corto.
Los nuevos pobladores ocasionales:
Vinieron al pueblo buscando tranquilidad, sosiego, aire puro, huyendo momentáneamente del estrés de una gran ciudad o por cualquier otro motivo; el agradecimiento tendría que ser mutuo tanto de los paisanos como de los recién incorporados , han despertado al pueblo de su lenta agonía y de la monotonía de su silencio; casas rehabilitadas que se han salvado de la ruina y que la vista agradece si se contempla el pueblo desde lo alto del castillo , pasar de ser pobladores ocasionales a definitivos es una opción personal valiente, arriesgada o gratificante según el modelo de vida que cada uno elija. Sobre el papel, la España vaciada va a recibir subvenciones para evitar la despoblación, que les lleguen a los nuevos pobladores.
La tía CLARA:
Hoy su casa ya está hundida, ubicada al pie de la iglesia junto a la escuela, recuerdo que su cocina situada junto a la pared posterior de la casa la recorría una reguerilla donde fluia el agua que se filtraba desde la base de la pared, en ese sentido, probablemente, era la única casa con “agua corriente en el pueblo”, salvo en el verano que mermaba o desaparecía el flujo; después que murió su marido –no tuvieron descendencia- permaneció viuda muchos años viviendo sola, al final con problemas de movilidad, ya mayor, la gente del pueblo le echaba una mano haciéndole la compra, llevándole el agua y cubriendo otras necesidades; cuando yo de chiquillo regresaba en mis vacaciones escolares al pueblo me gustaba pasar ratos con ella, disfrutaba escuchado sus historias, la de los bueyes y vacas haciendo corro para defender a los terneros de los lobos, sus relatos me recuerdan los documentales de la fauna de TVE2; siempre me tenia guardados 5 duros para dármelos, - una paga extremadamente generosa y desinteresada para los ingresos de subsistencia que percibía de algún organismo o institución-, cuando ya no pudo valerse por sí misma la llevaron a una residencia en Agreda, fui a visitarla en algunas ocasiones, la última vez ya no me reconoció, nunca olvidaré su generosidad, hay gestos que todavía no se han borrado de mi memoria , de momento aguantan más firmes que la casa de la tía Clara.
EL TIO PEDRILLO, mi abuelo:
Lo recuerdo sentado en el poyo junto a la puerta de casa, y en sus manos una rebanada de pan, un trozo de tocino cortado hábilmente con su navajilla y la bota de vino. Persona amable, ingeniosa, siempre de buen humor, trabajador incansable igual que los demás,… y los martes con la burra “Paloma” al mercado de Almazán a comprar vino, fruta , carne, pescado ... y que no falten las uvas blancas de moscatel para la abuela que ella colgaba ordenadamente en un palo horizontal de la despensa, …al final ya entrado en años y desplazado hacia lugares más “civilizados” con más y mejores servicios, como otros muchos vecinos le tocó bajar a vivir en un piso en Almazán, juntos ocupábamos parte de nuestro tiempo jugando al guiñote , y entre baza y baza recordábamos momentos de la vida, para mi inolvidables de un ser tan querido.
Protagonistas de la historia del pueblo:
Todas aquellas personas,- hasta donde la memoria llega-, con quien cruzamos palabras y miradas en un tiempo y espacio concretos de nuestras vidas en nuestro pueblo Moñux; feliz de haber compartido momentos juntos, nombres que recuerdas con afecto.
Alicia, Amparo, Ana Mari, Anastasio, Angel, Angelines, Angelita, Aniceto, Anita, Anselmo, Antonio, Araceli, Aurelio, Aurora, Baldomero, Basi, Catalina, Celso, Clara, Demetrio, Dioni, Dionisia, Dionisio, Dori, Efigenia, Efrén, Eleuterio, Eliecer, Eliver, Emilia, Emilio, Enrique, Epifanio, Eugenia, Eugenio, Felisa, Félix, Fermín, Florencia, Fortunato, Gil, Gregorio, Gumer, Jacinto, Javier, Jose, Juana, Juanita, Julia, Justina, Justo, Linos, Lorenzo, Luciana, Luisa, Manuel, Manuela, María, Máximo, Miguel, Modesto, Narciso, Paula. Pedrillo, Pedrito, Pilar, Pili, Quilina, Rosa, Sebastián, Severino, Teodora, Valeriano, Vicente, Vitorina…